¿HAS PERDIDO TUS DETALLES?

viernes, 23 octubre 2020 / Publicado en Noticias

El invitado extranjero Lionel Forzati estuvo en la versión 15o del Cinexcusa para hablar de jazz y las luchas sociales. El investigador y melómano se considera un hombre incompleto por culpa de su frustración para ejecutar el jazz.

 

Por María Jimena Bello-Martínez

Lionel Forzati tiene formación en Literatura Española y Latinoamericana. Su labor académica está enfocada en la investigación de la identidad en el jazz y la negación de lo afro en las auto-representaciones de los músicos.

Cabe recordar que en 1917 se realizó la primera grabación de jazz Livery Stable Blues en Nueva Orleans, desde entonces, en “las notas del jazz suenan en el conflicto de clases y lo masivo siempre ha querido silenciar estas condiciones; sin embargo, el jazz se tornó solidario con el movimiento obrero y en contra de la segregación racial. Trompones y saxofones acompañaban las protestas”.  Dijo Lionel.

De lo popular a lo masivo

Con palabras precisas Forzati tocó este tema. “De los algodonarios hasta los clubes, el jazz fue la música rebelde que resistió a las condiciones comerciales. En los puestos de trabajo miles jornaleros no podían estar a salvo del profundo y melancólico recuerdo de la música a africana”.

Además, Lionel Forzati le dijo a su público que “en las horas de trabajo, el jazz servía para dar sentido a las luchas y las resistencias, Asimismo, ante la explotación laboral, muchos afroamericanos buscaron refugio en el cristianismo, y entonces, ya no solo se cantaba en el trabajo sino en los lugares religiosos. Fue el tiempo del Spirituals

Por otro lado, “la fusión entre cantos, spirituals, baladas y formas de presión popular, y también de la presencia del inmigrante europeo se dio forma al Ragtime, que se bailaba para mofarse de los amos”, Forzati.

Salones de jazz

Eran días de Bebop Jazz o jazz tradicional. A mediados de los años 20, el Cotton Club era conocido por expresar el racismo, pues “tenían músicos negros y blancos pero le negaban la entrada al  público negro” señaló Forzati.

Luego en los años 30, The Savoy Ballroom permitía la entrada de públicos de todas las razas. Forzati recordó que “el jazz es un género complejo y completamente único igual que su trasformación desde las primeras décadas donde estuvo relegado de las tabernas y burdeles. También surgen las preferencias del público por las armonías y los ritmos menos aptos para bailar”.

Segunda guerra mundial

“La guerra sepultó a las grandes orquestas, aumentaron los impuestos a los salones de baile durante el conflicto y se hizo imposible el pago de los músicos.  Contradictoriamente, la música hecha por negros y, también por blancos, solo rendía ganancias a los blancos. En la producción de la música al servicio de las luchas se omiten unos (los negros) y se divulgan otros (los blancos)” Forzati.

Free Jazz

En el tiempo de los asesinatos de Martin Luther King o MALCOM X surgió una actitud crítica contra el sistema del Tío Sam. “Vemos a Louis Armstrong en un concierto gritándole al gobierno —pueden irse al infierno—.  El asesinato de George Floyd también ha generado una transformación en las artes y en la vida misma de los días actuales. Morirse no es lo mismo que decir —lo mataron—” señalo Forzati.

viernes, 23 octubre 2020 / Publicado en Sin categoría

Por: Juan Sebastián Arias Palomá.

El estatuto de seguridad nacional a estigmatizado la protesta social y el derecho a exigir transformaciones profundas cuando se necesitan. Cualquier tipo de manifestación pública por diversa y pertinente que sea, termina reprimida por la fuerza del estado. Con sevicia se deslegitima el derecho a tolerar y respetar la opinión del otro. Convirtiéndolo en el enemigo de “izquierda”, “comunista”, “vándalo”; en fin, el enemigo interno. Afirma David Bernal, sociólogo.

Con la constitución del 91’ vemos como la ley 30 de educación superior se convirtió en un servicio prácticamente privado que impuso la calidad del resultado final; en vez del proceso para obtener esos resultados. Previo a ello, vino la desfinanciación de las universidades públicas. Promoviendo mayor injerencia y participación de los diversos actores sociales que la convergen en los escenarios de consejos universitarios para recuperar autonomía y democracia en sus dinámicas académicas. Comenta David Bernal.

¿Cómo se involucra uno en los procesos de luchas estudiantiles y sociales?

En el caso de Humberto Perdomo, estudiante de ciencia política de la Universidad Surcolombiana; su proceso formativo inicio en la Normal Superior de Neiva. Escenario académico donde empiezas adquirir mayor conciencia, sentido de análisis y reconocimiento de las diferentes dinámicas de la realidad política, económica, social y cultural del país.

De igual modo, la influencia de hechos históricos nacionales como el proceso de paz de la Habana y las movilizaciones de la Mane, forman un carácter de persistencia social. Estas, se consolidan en capacidades de relacionarse con el entorno. Y así, fue que me decidí a estudiar ciencia política en la Universidad Surcolombiana.

Donde vives los procesos estudiantiles más de cerca. Y Revalúas la necesidad inminente de reivindicación de los sectores sociales afectados por las políticas de estado. Siendo la participación y organización de paros, huelgas y manifestaciones la hoja de ruta para conseguir justicia. Ejemplo de ello al exigir docentes de calidad para el programa de ciencia política en el 2018, y lo logramos. Y así una sumatoria de triunfos y derrotas que han forjado el carácter cívico que nos caracteriza al equipo que conseguimos la representación estudiantil en el consejo superior universitario. Y la huelga de hambre del presente 2020 con el gobierno seccional que sirvió para garantizar la matricula cero a todos los estudiantes de la Universidad Surcolombiana afectados económicamente por la pandemia del Covid-19.

Por el lado Paula Albarracín, colega de ciencia política de Humberto de la Universidad Surcolombiana, su proceso estudiantil ha sido desde lo organizativo. Paula, ha trabajado con el movimiento estudiantil al integrarse con la Asociación Nacional de Estudiantes de Secundaria mientras cursaba sus estudios de educación media. Además, de la influencia activista que han tenido mis padres desde sus procesos como estudiantes hasta sus vigentes legados como educadores.

Permitiendo ilustrarme en áreas operativas de las luchas sociales para contribuir en escenarios como el Parlamento juvenil del Mercosur con asociación del Ministerio de Educación Nacional. Participando en discusiones álgidas y transformando realidades adversas por las dinámicas leoninas al ser parte del consejo superior estudiantil con el roll de tesorera.

Así mismo, el movimiento estudiantil ha logrado alcanzar los picos de movilización más fuertes en la historia de nuestro país. Sumando a múltiples sectores de la sociedad que luchan por la paz, medio ambiente, genero, etc. Articulado a la discusión de una agenda amplia que permita que los sectores sociales de diversas latitudes y dinámicas están siendo reparadas y reivindicadas.

El papel de exigirle al estado que garantice la calidad de vida de todos los sectores sociales que desarrollan este país. A través de políticas públicas de inclusión y reparación. Reivindicando las luchas campesinas, indígenas, transportadores, género, etc, que se han librado por más de 40 años.

Por último, acompañar, articular y fortalecer las organizaciones internamente, con diferentes plataformas. Qué cada órgano contemple la dignificación de género, raza, etnia, estrato, medio ambiente, educación, salud, paz, etc. Y así, tendremos la herramienta idónea para que el estado no basile más con las deudas históricas.

Las agendas sociales siempre coinciden con alguna problemática; converjamos y manos a la obra. Paula Albarracín

jueves, 22 octubre 2020 / Publicado en Noticias

Escuchar a Héctor Abad Faciolince, es escuchar a la permanente persistencia de la memoria, a un hijo que amó tanto a su padre que dedicó un libro para relatar la vida de este desde sus ojos. En una conversación íntima con Winston Manrique, Héctor Abad habla de su visión sobre la vida, de la vida de su padre y de la vida misma.

Por Gustavo Patiño

 

La peste perpetua

Cuando fue abordado sobre su novela ‘Lo que fue presente’, Abad Faciolince habló sobre la epidemia de la violencia en Colombia: “en esa novela se dice que afuera en la ciudad está la peste, en ese momento que hace encerrar a las personas en sus casas, en el espacio íntimo, es la peste de la violencia y mi papá veía la violencia y la violencia en Colombia como un tema epidemiológico, por eso los protagonistas de esta novela se encierran a vivir, a quererse, a tener sexo, a hablar del amor, a hablar de las cosas buenas de la vida, mientras afuera impera y empeora la peste de la violencia, que nos llevó en Medellín en los años 80 y 90 a mucho encierro, un encierro de miedo el encierro de protección”.

Sin embargo, y aunque ahora vivimos en medio de una epidemia por el Covid, esa epidemia de la violencia no ha cesado, “también tenemos ahora de nuevo un recrudecimiento de la violencia, asesinato de los estudiantes que protestan porque la policía es muy violenta en Bogotá, disparos directos de la policía hacia los manifestantes, muchachos que se caen muertos, asesinados entonces a la peste del Covid se une en nuestra vieja peste de la violencia”.

‘Toca salir y gritar’

Esa epidemia de la violencia que ha persistido en nuestro país hace que, por más que el escritor quiera desconectarse y refugiarse en la cultura y la literatura, salga y de un grito, “eso me llevó también hace una semana o dos a escribir como muy desengañado sobre Colombia definiéndola mala morada del mundo. Yo no quisiera hablar de la violencia no quisiera hablar de política no quisiera hablar casi nunca de la actualidad a mí me gustaría mucho más tener una columna cultural literaria, pero a veces aquí la realidad colombiana te da unos guarapazos en la cabeza con bates y dices no puedo no decir algo, no puedo quedarme callado, que te toca salir y por lo menos pegar un grito y decir no puede ser que este país caiga en sus mismas enfermedades”.

La Realidad me dio la historia más dura

Héctor Abad reconoce que desde siempre quiso ser escritor y, gracias a lo enseñado por su madre, fue siempre muy persistente en ello, pero fue la realidad la que le dio la historia más dura, la de su padre, la que más lectores le dio, un documental y ahora una película, “a pesar de muchos fracasos y de muchos golpes he seguido haciendo lo mismo, he sido fiel a una obsesión por la edición, contar historias, encontrar en la realidad historias que valgan la pena, que se cuenten después, pero la realidad me dio la historia más dura que es la del asesinato de mi papá, yo hubiera preferido que la realidad no me diera nunca esa historia, de hecho durante 20 años solo fui capaz ver esa historia como una fábula o como una leyenda, pero después fue el libro que más lectores me dio y que luego me dio un documental con mi hija y ahora llega la película”.

Igualmente, el audiolibro se le convirtió en un volver a repasar esa historia, “lo que yo veía cuando era niño: cuatro hermanas mayores mi papá y mi mamá, un montón de viejas y mi papá de viaje, eso era yo, un niño que miraba atónito al señor y a las mujeres y esta es la imagen con que yo empiezo el libro y es por lo que era mi casa, a un montón de mujeres, había una monja, empleadas del servicio, había una que había sido niñera de mi mamá que era una viejita y mi papá que se iba de viaje muchas veces a Asia, a países lejanos a trabajar en la Organización Mundial de la Salud, en estos problemas ahora tan actuales. Entonces era ese ser entre un montón de faldas, animado, pero también atónito y apabullado por ese mujerío maravilloso que me enseñaron a hablar ya escribir y yo cuando yo escribo trato de escribir como hablan mis hermanas”.

jueves, 22 octubre 2020 / Publicado en Sin categoría

Roberto Herrscher, director de la carrera de periodismo de la Universidad Alberto Hurtado de Chile compartió siete pasos importantes para decir “¡Basta ya!” y “Nunca más”.

Por María Jimena Bello-Martínez

Herrscher es argentino, trabajó para la Deutsche Welley y actualmente vive en Chile. Hace unos años, su amiga y periodista Maryluz Vallejo le mostró el informe “¡Basta ya!” (Colombia) y “Nunca más” (Argentina), doceumtnos que relatan los crimines y desaparición estos países.

A continuación, siete pasos para construir un país vivible y las respectivas obras recomendadas:

Paso 1: Gritar “¡Basta ya!”

Denuncia, noticia, fotos, vídeos, documentos. “Basta de matar, “desaparecer”, amenazar, crear terror, acallar, ocultar pruebas. Colombia todavía está sumida en un mundo de crímines y de muerte”, Herrscher.

Publicación: Operación Masacre de Rodolfo Walsh (1957), padre de la novela de no ficción.

Paso 2:  Memoria

Testimonios, entrevista, reflexión.  “Es importante que haya un mínimo de seguridad para contar la memoria y así constituir el camino hacia un país vivible”, Herrscher.

Publicación: La noche de Tlatelolco (1957) de Elena Poniatowska

Paso 3: Verdad

Investigación de datos, periodismo narrativo y literario. Saber qué pasó, dónde cuándo, quién lo hizo, quién lo permitió, cuáles eran las víctimas directas e indirectas, cómo pasó y por qué sucedió.

“La verdad es incómoda para el poder. Si no hay incomodidad entonces se trata de relaciones públicas. No significa que todo periodismo deba causa este efecto, pero si debe ser así si se habla de violaciones a derechos humanos, corrupción, masacres”, Herrscher.

Publicación: La Vida secreta literaria de Augusto Pinochet (2013), Juan Cristóbal Peña.

Paso 4: Justicia, juicio y camino.

Requiere de voluntad política, leyes, acusaciones, periodismo judicial y manejo de documentos. “Tuve la oportunidad de ver los juicios militares en Argentina”, Herrscher.

Publicación: El arte del asesinato político (2009), Francisco Goldman.

Paso 5: Justicia, reparación y resarcimiento

Crónica, ensayos. Informes. “Muchas veces la sociedad cree que las víctimas están ahí por dinero”, Herrscher.

Publicaciones: Los Escogidos (2012), Patricia Nieto; Frutos Extraños (2000), Leila Guerriero

Paso 6: (Re) conciliación (Re) construcción

Reconocer al otro, reparar respetar. Crónicas. “Es el momento donde se puede pensar en el futuro, en un construir una sociedad vivible”, Herrscher.

Publicaciones: El factor humano (2008), John Carlin.

Paso Nunca mas

“Es importante convocar todas las formas de contar, todas las artes. Ernesto Sábato con su prólogo en Nunca Más. Otros escritores de Latinoamérica también han aportado desde sus obras: Julio Cortázar, Gioconda Belli, como para mencionar algunos. Por supuesto, son muchas las voces que han dicho —Nunca más—”, Herrscher.

SUBIR